Mi cuerpo es el barco, mis manos el timón y mi alma
el mar. Al timón lo direcciono hacia un
lado o hacia el otro, simple y naturalmente cuando veo que la ola se eleva
pongo el barco en la base y dejo que la ola llegue hasta donde quiera.
El timón lo mantengo en su eje cuando el mar de mi
alma permanece sereno, única y definitivamente en estas condiciones.
Mi barco está en lo más alto en la mar serena, no en
la tempestad que pretende llevarlo.
GRACIAS
NELLY
GRACIAS
NELLY
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