Una persona, la ventanilla del tren, un largo viaje de ida y vuelta. Una mirada que sube y baja, encontrándose con el cielo y la tierra. Un ir y venir, viendo como se transforman los verdes de los árboles al paso de los meses; esa persona que quiera dejar de ver, de sentir, pero que no quiere dejar nada pendiente y que lamentablemente no encuentra receptor que ayude a canalizar sus inquietudes.
Entre trenes rápidos y que paran en todas las estaciones; se sienta ella,generalmente en el tercer asiento, último vagón, una vez llegada a Derqui atraviesa el campito y de ahí línea recta a su hogar.
Milo esperando acostado afuera, clara dentro de la casa y luna en su casita móvil.
Ahí están los cuatro solos en Derqui, una estación que la espera como marcando su última etapa.
Pero se encuentra bien, está en una casita cuyos dueños la respetan y tratan bien además son personas bien llevadas, mira los árboles aunque ajenos los siente suyos, la mora que plantó.
Ella, la que sabe no merecer lo que sucede, la que espera bajen del tren quienes tienen que hacerlo, y visitas varias, queriendo que la comida le salga bien.
Un ida y vuelta del tren, no precisamente a las nubes, sino camino a Derqui.
GRACIAS NELLY DE DERQUI
lunes, 20 de junio de 2011
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