jueves, 11 de marzo de 2010

DAR MERECIDAMENTE

Lo encontré en el campito, tirado, sin fuerzas le compré medio kilo de pan y luego le llevé agua, parecía un perrito más pero no era así.
Cuando otra sra. fue a darle de comer ya no estaba, una perrita lo había llevado a la puerta de la casa de una sra. que tiene 13 perros, todos de la calle. Ella se ocupó de tenerlo con los suyos, otra le pagó el veterinario y yo lo llevaba al consultorio.
Como dije antes no era un perrito más, les aclaro que digo perrito por costumbre pero pasaba los 50 cm de altura era ovejero alemán; su serenidad, su humildad, su afecto fueron percibidos por mí y se produjo una simbiosis entre ambos mientras íbamos al consultorio y como en otras oportunidades el amor no pudo.
Fue entregado a una familia y se tiró de tristeza hubo que sacarlo, a parte solamente quería comer carne estaría acostumbrado así por lo tanto hubo que llevarlo al consultorio nuevamente diagnóstico: estress no me había equivocado, Roco que así le llamaron después, ya que yo le había puesto Sue; tenía tanto cariño, serenidad y amor para dar que no podía con su alma. El comentario fue * si tiene hambre come cualquier cosa, como las personas*. Pero él no era cualquier cosa, no lo merecía; yo no le hubiera dado carne porque soy vegetariana, pero le hubiera buscado la vuelta para que la comida fuera de su agrado *como las personas*.
PARA REFLEXIONAR
GRACIAS NELLY DE DERQUI

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