viernes, 29 de mayo de 2009

POR UN PERDON

Entre las cosas materiales que extraño, está mi teclado, ese teclado que me acompañó desde los doce años, en donde en una escuela técnica lo comencé a acariciar al tacto, sin verlo, que cosa no, así me enamoré, acariciando una vidriera de confitería con la mirada, mientras pasaba una persona que ni sabía que iba a entrar.
El teclado lo voy a tener nuevamente; lo otro no. Porque no bastó mi reconocimiento , mi perdón, mi alma y mi vida, a pesar de...
A partir de un perdón, terminaron con la destrucción de mi alma. Empezó la mentira, la soberbia, las maldiciones y yo sin entender. Llorando a más
no poder, es el día de hoy que sí entendí= intereses, ese es el resultado.
No reconocer el alma de esa persona que puso su alma para que resulte el bien de la mayoría, que posteriormente supe no sólo que no lo merecían, sino que no querían el bien, de mis hijos y mío.
En qué consistía poner el alma entre otras cosas:
visitas, encuentros, humillaciones, llanto, recogimiento, deseos, viajes, tortas, entender un idioma sin saberlo, sólo para saber si a mi amor le había pasado algo, una mochila cargada en mi espalda, una perra compañera a - pesar de todo y a toda hora-, una vieja enferma que en lugar de preocuparse por al infeliz que la cuidaba y el sacrificio de lo que eso significaba para esa persona, se preocupó no solo en hacerle daño sino en un velador de miercoles que se terminó de romper, y esto todos los días durante veinte años; no dos veces por semana cuando le convenga a las partes, ese fue, es y será el amor; y continúa, el respeto, el hospital, el agachar la cabeza.
Cuanto daño y cuanto olvido injusto por un perdón.
GRACIAS NELLY DE DERQUI

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