martes, 27 de septiembre de 2016

NO ESTOY EN POSITANO

                                      NO ESTOY EN POSITANO
No estoy en Positano –Italia-, ni soy escritora de profesión, sino de circunstancia y habla mi alma, mis recursos son muy limitados, pero con ganas de ver mis películas preferidas, Mujer bonita, Bajo el sol de la Toscana, Tienes un e-mail, Yo amo a Shirley Valentine, Muchacho, Amor en el aire, entre otras tantas que encuadran dentro de las románticas.
¿Que espero? Nada y todo. Poder ir a Buenos Aires en forma definitiva con mis bichos, a una casa donde puedan disfrutar quienes me visiten y nosotros también. Con alguna plantación y jardincito, tener los recursos para tener una persona que ayude en esa tarea, si es casa propia mejor mayor libertad, para decidir que poner o que sacar.  Si, no estoy en Positano, ni vivo la película Bajo el sol de Toscana, estoy bajo el sol de Montecarlo, Misiones, Argentina, que por cierto es bien fuerte, se impone.
Algo que quería y estoy haciendo, aportando mi granito de arena a la distancia, para evitar mayores roces, que no condicen con mi persona ni mi realidad.

Difundo la ciudad donde vivo para turismo, la obra de Felipe García Maure, convicciones tales como donación de órganos, sangre, adopción de animales sin hogar, personas perdidas, recaudación de dinero para un fin determinado, entre otras cosas que considere.
GRACIAS NELLY DE DERQUI




ODISEA EN EL MONTE

                                           SU ODISEA…..
La odisea de esta chica continuó, con incertidumbre, mirando a su alrededor azorada, sin saber nada, a pesar que entendía demasiado bien lo que ocurría, pero bueno tenía que seguir, de lo contrario la volverían a pasar por arriba y quedaría tendida en el piso. 
El tiempo paso, algunos gramos de su peso se daba cuenta que iba perdiendo, eso no estaba mal ya que el exceso se produjo en el 92; pero lo que no contaba era con perder su cabello, poco a poco iba quedando en el peine, al principio lo atribuía al “tiempo de la berenjena” que es cuando suele caer en general, claro ese tiempo pasó y su cabello siguió cayendo. Mirándose al espejo vio en su rostro entradas más pronunciadas.
La tristeza la invadía en su interior, porque no podía dejar que saliera ya que  cada día tenía que seguir su historia, salir a comprar, buscar donde hacerlo con lo poco que contaba.
Nada de lo que ella había  planeado hacer allí había resultado, pero de todas formas, no sabe cómo, sin darse cuenta comenzó a sentirse más liberada en su andar y en su alma; de a poco hacía sus cosas en la casa.
Sus bichos la acompañaban en todo, estaban a su lado como siempre, Dios quiso que no se fueran al cielo para que fuesen su refugio, su cable a tierra ya que no podía subir al tren y escuchar, hola ma, mami, maaa ; esas frases ya no las escuchaba en persona, sino a través del móvil, el Whatsapp. 
Y si, mucho le agradece a la tecnología que gracias al cambio que hizo su hija, pudo estar virtualmente cerca de ellos y del resto de la vida; porque lo que ella estaba viviendo era apenas un pedacito de vida equivocada, ajena, inexplicable; pero obligada a vivirla no quedaba otra, estaba varada, sin salida, ni por el viaje, ni por el destino en Buenos Aires, ya que no lo tenía, ¿casa? No, ninguna casa la esperaba, ni la espera. “Su odisea… continúa”
NELLY DE DERQUI
GRACIAS