Desde lo profundo de mi alma, quiero pedir disculpas por utilizar una palabra de cuatro letras "P..a" y no es más que un nefasto trabajo realizado por señoras con códigos y por las cuales tengo un profuno respeto; porque hay quenes quieren y "otras", que otra cosa no pueden hacer.
Quienes utilizan esos servicios, son señores respetables y muchos con familia, a los cuales no se los cuestiona, ni se los conoce como habitué. Pero ese es otro tema.
Quiero, porque necesito hacerlo, pedir perdón por haberlo hecho con quien ni siquiera les llega a la altura del talón, ni tiene códigos, ni respeto por los chicos ni adultos y mucho menos por una familia que lo único que hizo fue ser espectadora de la felicidad ajena, o sea de su hijo, sus nueras y ella misma.
"A costa de..."; participando erróneamente y en forma activa mediante visitas a su casa como si hubieran seguido siendo familia. Para que después les negaran que hubieran ido de visita alguna vez, entre otras cosas, por eso esa palabra nunca, jamás mal utilizada como en este caso.
Le queda grande y como para mí significa respeto; no debí utilizarla.
PROXIMAMENTE FUNDAMENTARÉ CON EL POEMA "DE ESPALDAS".
GRACIAS
NELLY DE DERQUI
ESTE TEXTO FUE PUBLICADO EN EL BOLETÍN EN BUENAS MANOS NRO.104.
GRACIAS
NELLY DE DERQUI
Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera.
Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.
Pero
el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y
prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un
cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición)
La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso y ellos estaban sudados y sedientos.
En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.
El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:
- Buenos días.
- Buenos días. Respondió el guardián.
- ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
- Esto es el Cielo.
- ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.
- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
- Lo siento mucho, Dijo el guardián pero aquí no se permite la entrada a los animales.
El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima
sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió
adelante.
Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres,
llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja
que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno
de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un
sombrero.
Posiblemente dormía.
- Buenos días, dijo el caminante.
El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
- Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.
Hay una fuente entre aquellas rocas, dijo el hombre, indicando el lugar.
Podéis beber toda el agua como queráis.
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
Podéis volver siempre que queráis, Le respondió éste.
A propósito ¿Cómo se llama este lugar?, preguntó el hombre.
CIELO LE RESPONDIO.
¿El Cielo? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
Aquello no era el Cielo. Era el Infierno, contestó el guardián.
El caminante quedó perplejo.
¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa trae grandes confusiones! advirtió el hombre.
¡De ninguna manera!, increpó el hombre, En realidad, nos hacen un
gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar
a sus mejores amigos...